Apunta a incrementar la ambición climática para mejorar el uso de la tierra y la agricultura, reducir la emisión de GEI, fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación ante la variabilidad climática de las fincas de productores y productoras en Costa Rica.
Además, promoverá soluciones para la transformación de los sistemas alimentarios y el establecimiento de medidas más ambiciosas, con el fin de mejorar integralmente la seguridad alimentaria y nutricional, la salud pública y proteger la biodiversidad.
El primer piloto corresponde al desarrollo de una norma que permitirá trazar la producción de carne bovina en la Región Brunca y ofrecer al consumidor un producto que comprueba ser originado de fincas libres de deforestación y que también ponen en práctica las medidas de mitigación y adaptación.
El segundo proyecto comprende la facilitación de recursos y financiamiento para la puesta en marcha de un esquema de reconocimiento a productores que aplican prácticas de manejo sostenible del suelo (MSS) en sus fincas, permitiendo la recarbonización de estos suelos (RECSOIL).